Pérgolas para crear un rincón acogedor en el exterior
¡Que la lluvia de estas semanas no te desanime! La primavera está a la vuelta de la esquina, y tienes que estar preparado para el sol abrasador de los meses estivales. La solución la tienes en las pérgolas, el sistema más recomendado para instalar en terrazas y jardines. En este post te explicamos las ventajas y los distintos tipos de diseños y materiales que puedes encontrar en el mercado.

Las pérgolas, la mejor opción
Las pérgolas tienen numerosas ventajas en relación con las sombrillas y los parasoles, gracias a su estabilidad, durabilidad y funcionalidad. Al ser estructuras fijas o semi fijas, ofrecen una protección más sólida frente al sol, el viento y otras condiciones climáticas, evitando desplazamientos o vuelcos frecuentes. Además, proporcionan una mayor superficie de sombra de forma constante, lo que las hace ideales para terrazas, jardines o espacios exteriores de uso continuo.
Estéticamente, las pérgolas aportan un valor arquitectónico superior, integrándose mejor en el entorno y permitiendo personalizaciones como cubiertas retráctiles, cortinas o plantas trepadoras. A largo plazo, su resistencia y bajo mantenimiento las convierten en una solución más eficiente y funcional que las sombrillas y los parasoles.

Qué tipo de estructura debo elegir para la pérgola
Según las condiciones climáticas, el espacio y la funcionalidad, hay una pérgola para cada necesidad. Por ejemplo, las más tradicionales son las de madera, valoradas por su calidez y acabado natural, ideales para jardines y terrazas con estilo clásico o rústico.
No obstante, debes tener en cuenta que la madera necesita mantenimiento y que son más costosas que otros materiales.

Pérgolas metálicas
Las pérgolas metálicas destacan por su ligereza, gran resistencia a la corrosión y facilidad de mantenimiento, lo que las hace perfectas para zonas costeras o con clima húmedo. Pueden ser de aluminio, acero o hierro, y es conveniente que lleven un tratamiento anticorrosivo.
Las pérgolas de hierro forjado se caracterizan por su fortaleza y estética ornamental. El hierro puede trabajarse en formas elaboradas, con detalles decorativos que aportan un carácter elegante y sofisticado a jardines, patios o terrazas. Sin embargo, este material requiere tratamientos anticorrosivos adecuados (como pintura antioxidante o galvanizado) para evitar la oxidación, especialmente si están expuestas a la lluvia o ambientes húmedos. Con un mantenimiento periódico, estas pérgolas pueden durar décadas y convertirse en un punto focal arquitectónico.

Las pérgolas de acero ofrecen una estructura muy robusta y duradera, adecuada para construcciones de gran tamaño o que soportan cargas pesadas. El acero es más resistente que el hierro en términos de carga y tensión, lo que las hace idóneas para proyectos donde la estabilidad a largo plazo es crucial. Al igual que el hierro, el acero debe recibir recubrimientos protectores (pinturas especiales, galvanizado o tratamientos en polvo) para prevenir corrosión. En diseño, suelen asociarse con estilos industriales, minimalistas o modernos, y pueden integrarse con otros materiales como madera o vidrio para suavizar su apariencia.
Las pérgolas de aluminio combinan ligereza, resistencia y mínimo mantenimiento, lo que las convierte en una de las opciones más prácticas del mercado. El aluminio es naturalmente resistente a la corrosión, por lo que no se oxida con la lluvia o la sal marina — una ventaja clave en zonas costeras o de clima húmedo. Además, su bajo peso facilita la instalación y reduce la necesidad de cimientos o soportes muy robustos. Estéticamente, el aluminio es muy flexible: puede anodizarse o pintarse en una amplia gama de colores, adaptándose a estilos contemporáneos o más clásicos.

Pérgolas bioclimáticas
Están muy de moda las pérgolas bioclimáticas, equipadas con lamas orientables que permiten controlar la entrada de luz y aire, ofreciendo confort térmico y protección según las condiciones del día. Las lamas se pueden inclinar manualmente o mediante un sistema motorizado para controlar la entrada de luz solar, la ventilación y la sombra.
Además, algunos modelos incluyen sensor climático, de manera que, cuando empieza a llover, las lamas se cierran y se crea un tejadillo estanco. Estos sistemas también pueden conectarse a aplicaciones móviles para control inteligente a distancia, integrarse con domótica o programarse según horarios y preferencias.

Ventajas de las pérgolas textiles
Las pérgolas con textiles se caracterizan por incorporar cubiertas textiles, toldos o cortinas laterales que pueden ser fijas, correderas o retráctiles, permitiendo regular la cantidad de sol, luz y privacidad según las necesidades del momento.
Este tipo de pérgolas destaca por su flexibilidad de uso, ya que el textil puede abrirse o cerrarse fácilmente, de forma manual o motorizada. Suelen instalarse sobre estructuras de aluminio, acero o madera, y se adaptan tanto a terrazas residenciales como a espacios comerciales como restaurantes y hoteles. Además, permiten una amplia personalización en colores, acabados y sistemas de sujeción, integrándose con distintos estilos arquitectónicos.

Entre sus principales ventajas se encuentra la regulación eficaz de la sombra, evitando la radiación solar directa sin oscurecer completamente el espacio. Los textiles también ayudan a reducir la temperatura y a crear ambientes más confortables. Otra ventaja importante es su menor coste frente a sistemas más complejos como las pérgolas bioclimáticas, así como su facilidad de instalación y mantenimiento. Las cortinas laterales aportan además protección frente al viento ligero y mayor privacidad, ampliando el uso del espacio exterior durante más meses al año.
Los materiales más utilizados son tejidos técnicos diseñados para exterior, como el poliéster técnico, tejidos acrílicos, PVC microperforado o transparente.
Fotos: Unsplash
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